Si alguien pensaba que, siendo remotas las posibilidades de alcanzar al F.C. Barcelona, el HC Liceo se iba a relajar, viendo el partido de ayer por la mañana ante el PAS Alcoy podemos asegurar que los coruñeses van a mantener la esperanza hasta que las matemáticas digan lo contrario. El 8-0 final es un claro reflejo del espectáculo que los verdiblancos ofrecieron en un partido de superioridad coruñesa de principio a fin.

Salió el HC Liceo muy enchufado, presionando en defensa en media pista y circulando la bola en ataque con Di Benedetto incrustado en el area rival para “pescar” algún rechace. Así llegaron los tres primeros goles con la firma del “franco-coruñés”. El primero en un rechace, el segundo en una bola interior y el tercero rematando al segundo palo. El cuarto llevó la firma de Marc Coy que con un trallazo culminó un contraataque local.

Viendo el chaparrón local el PAS Alcoy intentó protegerse con una defensa en cuadro, más cerrada todavía que la individual con la que inició el partido, pero no fue suficiente. Josep Lamas y Sergi Miras perforaron la portería visitante en los últimos minutos de la primera mitad y llevaron el marcador al descanso al 6-0.

A los tres minutos de la segunda mitad Josep Lamas colocaba el 7-0 y dos minutos después llegó la expulsión de Cesar Carballeira y Pere Cañellas. El visitante ya había tenido un encontronazo en una jugada enterior con Carlo Di Benedetto y, tras un nuevo choque, se encaró luego con el defensor coruñés. El amago de tangana se saldó con la expulsión de los dos jugadores con tarjeta roja en un partido que apenas había tenido ni faltas.

El incidente enfrió el partido, los locales bajaron el pistón y los visitantes intentaron marcar el gol de honor sin resultado. Solo el último golazo de Josep Lamas animó un poco un partido que sirvió para que Miki Abeal, que ya había jugado en la primera parte ante la baja de Edu Lamas, y el portero Martín Rodriguez, con varias paradas de mérito (falta directa incluida) disfrutaran de minutos en los liceistas.

Al final el 8-0 fue el fiel reflejo de la superioridad local y dejó patente que los liceistas no se van a dar por vencidos y continuarán peleando por un título que, siendo difícil, aun no es imposible.