El 101 aniversario del poeta Joan Valls (Alcoy, 1917-1989) se tiño de amarillo en los lazos para reivindicar la libertad de expresión y la libertad de los defensores de la independencia de Cataluña que permanecen en prisión. Unas 300 personas se reunieron este 01 de Mayo en la Placeta del Fossar, donde residía el escritor, para honrar su memoria con música y poesía.

La gran mayoría de asistentes llevaban en la solapa el lazo amarillo. Desde Hiroshi Fujii y Lluís Torró, que abrieron el acto con la música de la dolçaina, hasta el presidente de la Associació d’amics de Joan Valls, el poeta Manel Rodríguez. “Joan Valls fue un defensor de la libertad en circunstancias particulares que tuvo que sufrir. Por eso a nadie le tiene que extrañar que el motivo de la celebración de este año sea una reivindicación de la libertad de expresión, que es la primera víctima de un proceso de regresión democrática como el que estamos viviendo”, dijo.

Rodríguez lamentó que “cuando una sociedad persigue un color, o cuando el amarillo se convierte para ella en el enemigo público número uno, es que no está bien o que la democracia no está bien asentada”. “Haciéndonos eco de esta situación, reivindicamos la libertad de expresión, que nos permite denunciar los abusos del poder”, añadió para concluir: “Algo huele a podrido en el Reino de España”.

Para recordar a Valls, sonó la Coral Polifónica Alcoyana, así como la música de Sofía Moltó, Josep Maria Gadea, Juan Mateo y Jordi Gil. La poesía del maestro llenó de versos la plaza que da a la fachada principal de la parroquia de Santa María. Con los actos de este 01 de Mayo concluyó el año del centenario de Joan Valls. Uno de sus sobrinos, Fausto Botí, agradeció a la sociedad alcoyana la implicación en la organización de los numerosos actos que se desarrollaron para evocar la figura del poeta que este 2018 hubiese cumplido 101 años.