Artículo de opinión Marcos Martínez,

Es la era de las ordenanzas, la nueva moda. Y parece que hay que hacerlas como churros aunque este gobierno no le acabe de coger el punto. La última la de convivencia ciudadana, aunque aún tenemos algunas en proceso de indigestión, como la de peatonalización, y otras en un limbo administrativo como la del parking regulado.
Pero la que hoy nos ocupa es la de convivencia, aprobada recientemente, y que está levantando ampollas en la ciudadanía. Una ordenanza cuyo proceso ha sido bastante deplorable, tanto en participación ciudadana como a nivel político. Una ordenanza que se vende como muy técnica pero desoye a los técnicos, precipitada y sin pararse a pensar en las consecuencias.
En el informe técnico de sanidad, se expresa claramente que ya existe una ordenanza específica del trato a los animales, por lo que desaconseja la inclusión de puntos relativos a este aspecto. No solo se hace caso omiso, sino que se entra en conflicto con dicha ordenanza, puesto que la de los animales califica de muy grave provocar la muerte con sufrimiento o los malos tratos físicos o psíquicos hacia los animales con multas entre 6000 y 18000 €, mientras que la de convivencia lo rebaja a falta leve con multas hasta los 750 €, con una sanción reducida de 150 €. ¿Cómo es posible que los que votaron a favor de la primera, voten ahora a favor de esta? En caso de sanción, ¿qué ordenanza y sanción aplicamos?
Por otro lado, en el ámbito de la venta no sedentaria, nos ocurre algo similar. Mientras vender sin licencia es una falta muy grave, con multas entre 1500 y 3000 €, en la de convivencia pasa a ser leve con multas hasta 750 € y reducida 150 €. Otro conflicto administrativo. En este caso se ha tenido en cuenta el informe técnico aunque de manera parcial, ya que el texto remite a lo estipulado en la ordenanza de venta no sedentaria, pero no se ha eliminado del cuadro de sanciones, con lo que sigue con el error. Es curioso además, que el que vende sin licencia (el que más se beneficia), tenga menos sanción que el que le ayude avisando de presencia policial, el que le facilite el género, e incluso que el ciudadano que le compre, que tiene 200 € (reducida).
El mismo informe habla de la conveniencia de introducir el botellón como tal, palabra que no se menciona en ningún momento, y que además es uno de los motivos de quejas en nuestra ciudad. Se limita a la prohibición de consumo de alcohol en la vía pública, algo ya prohibido según lo establecido en la Ley 10/2014, de 29 de Diciembre, de la Generalitat, de Salud de la Comunitat Valenciana. No debe tener el mismo trato una persona que consuma sin molestar a nadie, que 20 personas bebiendo, ensuciando y molestando.
Después pasamos a otros temas como los petardos, donde se podía especificar los momentos y lugares para poder hacer uso, en ocasiones festivas y en el ámbito de la fiesta, y restringirlo fuera de ellos. Los baños en parajes naturales no autorizados para este fin, de los que hemos disfrutado siempre, van a ser sancionados. Otros controvertidos, como el tema de la ropa o las reuniones en domicilios, etc..
Lo cierto es que parece que haya que hacer ordenanzas, aunque no se tenga clara su utilidad, diciendo además que es un documento vivo. Las ordenanzas no se pueden ir cambiando cada dos por tres, ni por el proceso que conllevan, ni por volver locos a los ciudadanos. No entiendo las prisas, ya que después vienen las lamentaciones y los incumplimientos. En este caso creo que traerá más problemas que soluciones, hay antecedentes. Al tiempo.

Marcos Martínez,
Concejal No Adscrito.