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13 abril, 2026Artículo de opinión de Rafael Balaguer
La participación juvenil en las asociaciones vecinales de Alcoy no es solo un deseo, es una necesidad estructural para que el movimiento vecinal llegue vivo y con sentido al próximo medio siglo. Y sin embargo, seguimos atrapados en un bucle: adultos que lamentan que ́ ́los jóvenes no vienen ́ ́ y jóvenes que sienten que ́ ́ese no es su sitio ́ ́. Romper ese círculo exige algo más que programar actividades, exige repensar qué significa hoy ser vecino, ser joven y ser parte de una comunidad.
La revitalización del movimiento vecinal en Alcoy pasa inevitablemente por la juventud, pero no por pedirles que ́ ́vengan«, sino por ofrecerles un lugar donde puedan decidir, crear y transformar.
Las asociaciones nacieron hace cincuenta años impulsadas por gente joven que reclamaba servicios básicos y dignidad urbana, hoy, paradójicamente, muchas de esas entidades se han vuelto demasiado rígidas para atraer a nuevas generaciones.
Un movimiento vecinal sin juventud es un movimiento sin futuro. Alcoy necesita que sus barrios vuelvan a ser espacios donde los jóvenes puedan crear, decidir y transformar. No basta con pedirles que ́ ́participen«. hay que darles protagonismo real, proyectos con impacto y canales que hablen su lenguaje. Si abrimos las asociaciones a nuevas ideas y nuevas voces, el movimiento vecinal puede volver a ser lo que fue en sus inicios: energía, creatividad y cambio.
Cuando se les invita solo a ́ ́ayudar«, pero no a liderar, la desconexión es inevitable. La clave está en abrir las asociaciones a lenguajes contemporáneos y sobre todo, en ceder poder: vocalías jóvenes, comisiones propias, etc.
El 50 aniversario del movimiento vecinal debería ser punto de inflexión.
No basta con celebrar el pasado, hay que construir un futuro donde los barrios vuelvan a ser laboratorios de ideas y no solo estructuras administrativas. Si Alcoy quiere un movimiento vecinal vivo dentro de veinte años, la juventud no debe ser invitada: debe de ser protagonista.
La pregunta no es ́ ́¿como hacer para que vengan?«, sino ¿que estamos dispuesto a ceder para que se queden?
¿Estamos dispuestos a que propongan actividades que no entendemos del todo?
¿A que cuestionen dinámicas que llevan décadas funcionando?
¿A que ocupen vocalías, lideren proyectos y tomen decisiones?
Si la respuesta es no, entonces no queremos participación juvenil, queremos figurantes.
Rafael Balaguer García
Vecino de Alcoy



