
El II Trofeo de Baile Estándar y Latinos «Ciutat d’Alcoi» reunirá a 220 deportistas en el Polideportivo Francisco Laporta
5 noviembre, 2026
El Ayuntamiento de Alcoy completa las Jornadas de Ciencia Ciudadana sobre insectos y otros invertebrados con 330 participantes
5 noviembre, 2026Durante años, casarse en Alicante siendo extranjero significaba casi siempre lo mismo: hotel en primera línea, ceremonia frente al mar y banquete en la costa. Esa imagen está cambiando. Cada vez más parejas del Reino Unido, Irlanda o el centro de Europa buscan masías y fincas en el interior de la provincia, entre olivos, almendros y montaña. Hablamos de ello con Olga Prudko, una wedding planner que trabaja en Alicante y en el resto de la Comunitat Valenciana con parejas de toda Europa.
Por qué el interior
Las razones se repiten. Más espacio y más intimidad que en un hotel de costa. Ceremonias al aire libre con la sierra de fondo. Fiestas que pueden alargarse sin molestar a nadie. Y, en muchos casos, un presupuesto más contenido que en la primera línea en plena temporada.
Comarcas como l’Alcoià, el Comtat o las zonas próximas a la Serra de Mariola tienen además algo difícil de encontrar en la costa: paisaje sin edificios alrededor y un ritmo mucho más tranquilo.
Lo que deja en los pueblos
Una boda internacional no se queda en la finca. Los invitados suelen alojarse varios días en hoteles y casas rurales de la zona, comen en restaurantes locales, contratan traslados y visitan los alrededores. Para muchos de ellos es la primera vez en esta parte de la provincia, y no es raro que vuelvan.
Cinco preguntas a Olga Prudko
¿Las parejas vienen a ver las fincas antes de la boda?
Depende de cada pareja. Hay quien lo organiza todo a distancia, incluida la degustación del menú, y no viene hasta la semana de la boda. Otras parejas viajan un par de meses antes para verlo todo en persona, y otras llegan tres o cuatro días antes y se quedan ya para la boda. Ella se adapta a cada caso para que no haya sorpresas.

¿Cómo se elige una finca sin estar aquí?
Visitándolas ella misma. En fotos todas parecen perfectas, y hay cosas que solo se ven en persona: cómo es el acceso para un autobús, dónde da la sombra a la hora de la ceremonia o si hay cobertura de móvil.
¿En qué idioma se trabaja?
En inglés, español y ucraniano. Para una pareja extranjera, poder leer contratos y presupuestos en su idioma marca una gran diferencia.
¿Qué es lo más difícil?
La distancia y la logística: traslados de invitados, horarios de vuelos que llegan a Alicante y Valencia a todas horas y, en verano, el calor, que obliga a ajustar los horarios de la ceremonia.
¿Cuánto cuesta contar con una wedding planner?
En su caso, la planificación empieza en 1.000-2.000 euros y la primera consulta es gratuita.
Una tendencia que va a más
Paisaje, gastronomía, buen clima casi todo el año y aeropuertos cercanos. El interior de Alicante reúne lo que buscan muchas parejas que quieren casarse en España sin renunciar a algo diferente. Para los pueblos de la zona, es también una oportunidad para darse a conocer más allá de la costa.



