El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha investigado a dos hombres, uno en Banyeres de Mariola y otro en La Nucía, dos municipios de la provincia de Alicante, por usar presuntamente cebos envenenados que causaron la muerte de algunos animales. Asimismo, se han levantado siete actas administrativas por hechos similares a otros vecinos de Banyeres de Mariola y de las también poblaciones alicantinas de Castalla y Agost, según ha informado este Miércoles el instituto armado en un comunicado.

En el marco de la operación Antitox, relativa a la lucha contra el uso de cebos envenenados, el Seprona, junto con la Unidad Cinológica de la Guardia Civil de Valencia y agentes Medioambientales de la Generalitat, ha llevado a cabo numerosas inspecciones en fincas y casetas de aperos por distintas localidades de la provincia de Alicante.

Las indagaciones comenzaron a finales de Octubre pasado tras detectarse episodios de envenenamientos en diferentes puntos de Banyeres de Mariola, Castalla y Agost. Estas pesquisas han finalizado con una personas investigada «el dueño de una finca de Banyeres de Mariola» como presunta autora de varios delitos relativos a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, y otras denunciadas por tenencia de artes de caza no selectivos, tenencia irregular de armas y tenencia y comercio de productos plaguicidas.

En total, los agentes han intervenido 76 artes y medios masivos y no selectivos para la caza, como jaulas trampa, cepos, lazos, costillas, redes para captura de conejos y de aves silvestres, además de dos armas de aire comprimido. También han aprehendido dieciocho especies de fauna silvestre o animales domésticos «aves fringílidas protegidas, hurones y cadáveres de animales (un zorro, perros y gatos)», 62 litros de plaguicidas/fitosanitarios, algunos prohibidos, y medicamentos no autorizados o caducados y comercializados en establecimiento no autorizado.

En los registros practicados, los agentes hallaron dos cadáveres de animales domésticos con síntomas de haber ingerido veneno en una finca de Banyeres de Mariola. Tras la recogida de muestras, los informes del laboratorio confirmaron que la sustancia que provocó la intoxicación y posterior muerte de los animales fue el aldicarb, «un pesticida no autorizado y altamente letal», según la Guardia Civil. El mismo pesticida fue encontrado más tarde, dentro de un envase, oculto en una caseta anexa a la vivienda de esa finca.

Los agentes también descubrieron que el propietario tenía en su poder especies vivas de aves fringílidas, cuya captura y tenencia está prohibida, así como artes prohibidos, masivos y no selectivos para la caza de aves.

El dueño de esa finca acabó siendo investigado como presunto autor de varios delitos relativos a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, «a los que se les añadió el de resistencia y desobediencia grave a los agentes de autoridad por haber desprecintado la caseta donde tenía escondidas las aves», señala la nota de prensa.

Por otra parte, en una urbanización de La Nucía, guardias civiles del Seprona han investigado al propietario de un chalé como presunto autor de un delito relativo a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, al parecer por haber colocado veneno para caracoles (metaldehído) mezclado con comida para gatos en los exteriores de su jardín.

Hasta el momento no se ha podido acreditar la muerte de ningún felino, aunque el veneno pudo haber causado daños y la muerte a otras especies del lugar, como las aves, ya que se trata de una sustancia no selectiva, según la Guardia Civil.