
Batoy se prepara para vivir sus fiestas de barrio 2026
7 agosto, 2026Artículo de opinión de Rafael J. Valls Buitrago
El verano nos ofrece multitud de variedades con las que saborear los momentos de antaño. El visitar los pueblos es lo que desde siempre me ha llamado mas la atención, con independencia de algunas visitas a la playa. Pero los pueblos siempre tienen el recuerdo que nos obliga a sonreír y rebuscar en nuestros recuerdos de mas jóvenes. Y es el verano también la época en la que mas se colabora en las tareas de la casa, y en mi caso tuve que ir a la panadería de un pueblo vecino en donde veranero, a comprar el pan, pues empieza a escasear y mucho la venta ambulante y puerta a puerta, que también es muy típica de los pueblos. Pero eso será motivo de otro artículo. Ahora lo que toca es EL GRAPAT, que no es ni mas ni menos lo siguiente: una vez cogido el turno de la panadería, lo cual conlleva estar atento y observar para no enervar a los allí presentes, quedas a la espera de ser atendido. Y mientras tanto las clientes habituales van haciendo sus pedidos, que en muchos casos llevan como añadido los regalitos para los nietos. Y precisamente la señora que iba antes de mi en el turno, pidió a la dependienta a la que suelen llamar panadera, unos pocos caramelos de los que tenía expuestos en su despacho de pan. La panadera le enseña el recipiente en donde estaban los caramelos demandados, y una vez verificado le pide cuantos caramelos y si quiere DOS GRAPATS. La cliente le dice que “dos grapats estará bien” pues no tiene intención de gastarse mas de x euros. Y ahí acaba la historia. Pero mi historia empieza por la necesidad de escribir el momento, pues al final nos encontramos con que EL GRAPAT, es una medida popular, que lógicamente tiene la aceptación de la clientela el que el grapat de la panadera en cuestión, por cierto muy atenta y eficaz, tiene una medida específica y además un coste que se suele acertar por la cliente. Y ello me lleva a pensar que el pasado año tuve muy a gala leer un artículo del convecino Juan Remigio del pueblo en donde veraneo, en el que especificaba las distintas medidas que su utilizaba en la época como son: las medidas de peso ejemplo la arroba, las de superficies ejemplo la fanecada y las mesuras para el aceite y las olivas. Añadía Juan Remigio los aparejos para su cálculo como son la balanza, la romana, las tres medidas y los cántaros. Todo ello de forma muy resumida. Pero no hablaba del GRAPAT, ya que cada puñado, que así es como se conoce en castellano, depende de la grandaria de la mano de la persona. Pero en aquella panadería del pueblo, EL GRAPAT es conocido por las clientes habituales y además su precio, lo cual es muy curioso en la forma y fondo, pues si se analiza bien el momento son costumbres y tradiciones que todavía perduran y su pérdida sería tan triste como otras que ya son solo un ligero recuerdo en el mundo rural que tanto ha perdido y que sería genial se recuperaran para que la vida tenga otro sabor a la fría e insensible inteligencia artificial. Pero eso también será motivo de otro artículo, pues la vida rural es un lujo lleno de detalles, que necesariamente hay que recuperar. Que tengan todos ustedes un feliz mes de Agosto.



