Artículo de opinión de Carlos García Seguí

Alcoy, a 27 de junio de 2022
El importe de la luz exagerado, la gasolina por las nubes, la cesta de la compra cada vez mas cara, el IRPF para hacer llorar a cualquiera, el IVA mas alto que en Alemania y entre los mas altos del mundo, la presión fiscal insufrible…


Cuando a los ciudadanos, autónomos y empresas de un país se le maltrata fiscalmente es señal de que ese país va camino de hacerse inviable y a la vista está. España es una nación da de comer a 160.000 políticos según los estudios más conservadores ya que la transparencia en este aspecto es inexistente, eso sin contar los responsables de empresas públicas, cargos de confianza, consejos, observatorios, agencias, asesores que asesoran asesores… Para resumir, hay más jefes que indios. Eso es el doble que en Alemania con la mitad de población, y que yo sepa, Alemania no es ningún país tercermundista donde la
gente vaya por las calles buscando contenedores para poder comer.
Pues a esa gente se le paga, y ¿de donde sale el dinero? Al contrario de lo que puedan pensar muchos, ese dinero no crece en los árboles, sino que sale de nuestros impuestos, del resultado del esfuerzo de trabajadores, autónomos y empresas, del trabajo diario (muchas veces de Lunes a Lunes) de la gente de «la calle», del agricultor que tiene que soportar el sol en Agosto y la nieve de Diciembre, del obrero que asfalta nuestras carreteras, del fontanero que trabaja 12 horas para llegar a pagar su cuota de autónomos, del empresario que se juega su patrimonio por un proyecto siendo consciente de que puede perderlo todo y de millones de personas que lo único que quieren es tener una vida que valga la pena.
Por todo ello, no hace ni maldita la gracia que nuestro dinero vaya a cosas mas allá de tener una sanidad, una educación, una jubilación que sea justa, que mucha parte de ese dinero vaya a comprar votos por medio de chiringuitos ideológicos, de competencias duplicadas por las autonomías que nos cuestan mas de 32.000 millones de euros cada año, en pagar 26.805 millones de euros sólo en intereses de la deuda pública, y suma, suma, suma.
Los ayuntamientos hacen lo mismo, pago de impuestos y tasas, y de colarte un impuesto de basuras que un día te lo incluyeron en el impuesto de bienes inmuebles y, como sabe que somos imbéciles, años mas tarde te lo extrae, te lo vuelve a cobrar y no te lo deduce de lo anterior siendo conscientes de que el ciudadano no se va a enterar o bien que va a tragar con lo que nos impongan.
No, no hace maldita la gracia.
Por eso este país no crece, nuestra ciudad no crece y lo único que crece es el estado de bienestar de la clase política, ese es el auténtico estado de bienestar.
Por eso deberíamos pagar unos impuestos justos que deberíamos llamar «voluntarios» y poder ser contribuidores de pleno derecho.

Carlos García Seguí